Soluciones
Lo que le conviene a la poesía. Las cerrajerías, la disponibilidad y la ciudad. La fotos y la charla con un amigo.
La foto la saqué caminando desde Caballito al Abasto. Venía de levantar un pedido que hizo Caro y que por error mandó a un negocio que vendía productos para mascotas. En ese negocio vendían como unas plantillas para perros, que, me dijo la que atendía, era para cuando los perros eran viejos y se patinaban.
No sirven para nada, me dijo.
La charla, que duró dos o tres minutos, había comenzado cuando le dije que mi primer trabajo fue en la veterinaria de mi mamá, donde también se vendían cosas para animales.
En ese momento se le compraban muy pocas cosas a los animales. Un collar, alimento, algún chiche con cascabel, dos o tres medicamentos. Las personas que venían eran en general mujeres, mayores de edad. Yo era muy chico, así que escuchaba. Si decía algo, era para que sigan hablando. Si alguien escucha, es muy raro que a las personas no les guste hablar.
En este lugar de la foto también el tema era la necesidad y su solución.
Hablamos del trabajo, de todo el tiempo que le dedicamos y me contó que una amiga de ella, que esperó muchos años para poder hacer algo para ella, dedicados a trabajar y ocuparse de sus hijos, y cuando ellos se fueron de su casa se murió. ¿Para que sirve esperar tanto si un día te morís?, me dijo antes de que nos despidamos.
Este pibe cayó a Roma, solo, y sentó a almorzar. Esta foto es de una hora después. En el medio, me acerqué a atenderlo, un poco porque me gusta, un poco porque me gustó su remera y quería decirle algo de eso.
No tenía claro qué, pero la idea de hacer poesía y la voluntad me gustaba. Hay una idea de la poesía como un fin, al que se le llevan cosas, a donde uno dirige los hechos, tuerce el camino para que la alcancen, la rodeen, de la poesía con un deseo propio, con cosas que le convienen, que le sirven, que le son útiles, y cosas que no. También de la poesía como algo que se hace, de lo que se habla, que se proclama, que se lleva en una remera, que se manifiesta.
En la charla me dijo que había leído de Roma y por eso pasó a conocer, que vive en Paris, que conocía a Julian de escucharlo en la radio, que si necesitábamos algo de Francia le dijéramos, que la remera la había comprado hace poco y que trabajaba en Marketing. Yo le pedí hacer la foto para acordarme de escribir algo sobre la poesía.
Salí de casa para ir a Los Galgos a una reunión, un camino que hago en 35 minutos caminando. Llevaba una llave para hacerle una copia. Sabía que en algún lugar del camino había una cerrajería pero no me acordaba dónde. Ya en Lavalle, en la cuadra del bar, vi el cartel, en la puerta de una galería. Ese era el lugar, había pasado muchas veces y lo recordaba. Entré hasta el fondo y la encontré cerrada con este cartel.
Salí y justo enfrente vi una ferretería, que tenía un cartel que decía que hacían copias de llaves. Pensé en este lugar de la foto, en lo que decía sobre su servicio, en esa forma de trabajar, y en esa ferretería con horarios y servicios claros, constantes. Entré, le pregunté si hacía la copia, me pidió la llave, la miró y busco en un muestrario de llaves que tenía colgadas de una pared detrás del mostrador. “No tengo la virgen de este modelo”, me dijo, y me contó que había otra cerrajería a la vuelta, sobre Rodriguez Peña.
Caminé el lugar que me indicó, un local desordenado, y que también estaba cerrado. Justo enfrente de un local que vende pianos desde hace más de 130 años. Me fui a Los Galgos sin la copia de la llave.
Tres cerrajerías en una manzana, mi memoría probada salvando información útil, la ciudad confirmando que te devuelve los lugares que necesitas si salís a ella, la disponibilidad azarosa, la tarea inconclusa. Poesía.
Un par de días después, me junté con Sebastián Pani, hablamos de en qué anda cada uno, del trabajo y de qué más queríamos hacer este año. Él me dijo volver a hacer fotos, de las que que no está haciendo. Le conté de este lugar, de escribir, y conté esta secuencia como un ejemplo de que no es solo escribir, es ir pensando, mirando, buscando. Le conté de esta foto, que saqué por lo que decía. Me contó sobre la foto que compartimos en el newsletter que hacemos en Roma. Esas son las fotos que hacía, me dijo.
Gracias por leer





